Lo último
Pogačar conquista la Milán-San Remo 2026 en un sprint al filo del cuchillo
Competencia

Pogačar conquista la Milán-San Remo 2026 en un sprint al filo del cuchillo

El campeón del mundo sobrevivió a una caída antes de la Cipressa, descolgó a Van der Poel en el Poggio y venció a Pidcock por centímetros en Via Roma

DAPor Diego Araya··7 min de lectura

La Classicissima entregó este sábado una de las ediciones más dramáticas que se recuerde. 298 kilómetros desde Pavía hasta San Remo, seis horas y media de carrera, una caída masiva en el momento más inoportuno y un final resuelto por el grosor de un neumático. Tadej Pogačar, campeón del mundo, se quedó con la victoria que más le había esquivado en los últimos años. Lo hizo sangrando del codo izquierdo, con el maillot roto y la determinación intacta.

La trampa antes de la Cipressa

Todo guion táctico se rompió a unos cinco kilómetros de la base de la Cipressa, con 32 kilómetros aún por recorrer. Una caída en plena carretera costera tumbó a medio pelotón y dejó en el asfalto a nombres que nadie esperaba ver ahí: Pogačar, Wout van Aert, Matteo Jorgenson, Biniam Girmay y Giulio Pellizzari terminaron en el suelo. El esloveno se levantó con la cara marcada y el jersey hecho trizas, mientras sus rivales directos también intentaban recomponerse.

La situación era inédita. El gran favorito llegaba a la subida decisiva con rasguños visibles y sin parte de su equipo, después de que Jan Christen abandonara por una caída anterior cuando faltaban más de 200 kilómetros. UAE Team Emirates-XRG perdió así una pieza clave para el trabajo en la Cipressa. Aun así, Brandon McNulty e Isaac del Toro mantuvieron la estructura suficiente para que Pogačar pudiera reengancharse por el costado izquierdo del grupo.

Pelotón en la costa de Liguria

Cipressa: la carnicería de Pogačar

Si alguien esperaba que la caída frenara al campeón del mundo, se equivocó por completo. Pogačar alcanzó la cabeza del pelotón con cuatro kilómetros de subida por delante y lanzó su primera aceleración. McNulty ya había impuesto un ritmo feroz en la base, pero fue el propio Pogačar quien convirtió presión en selección. Tres cambios de ritmo consecutivos dinamitaron lo que quedaba del grupo.

Tom Pidcock demostró por qué está entre los mejores ciclistas del planeta. Cada vez que Pogačar aceleraba, el británico cerraba el hueco con una sangre fría que recordaba a sus mejores días en ciclocross. Van der Poel también aguantó, aunque visiblemente más forzado. La Cipressa se cobró al resto: sprinters puros como Girmay quedaron descolgados sin remedio, y el grupo de cabeza se redujo a poco más de veinte unidades antes de coronar.

Poggio: donde se separaron los mejores

El descenso de la Cipressa fue territorio de Pidcock. El ex campeón olímpico de mountain bike bajó con una fluidez que nadie más replicó, tomando cada curva en la línea más limpia posible. Van der Poel aprovechó ese tramo para alimentarse, consciente de que el Poggio definiría todo.

Y el Poggio cumplió su promesa. Pogačar atacó desde los primeros hectómetros de la subida con una intensidad que no dejaba espacio para la duda. Una primera arrancada distanció a la mitad del grupo reducido. Una segunda puso a Van der Poel contra las cuerdas. El neerlandés, doble ganador de esta prueba y campeón defensor tras su victoria de 2025, no pudo seguir el tercer cambio de ritmo del esloveno y se fue hacia atrás antes de la cima. El trono del Poggio, que parecía suyo por derecho, se lo quedó Pogačar.

Solo Pidcock sobrevivió. El corredor del Pinarello-Q36.5 se pegó a la rueda trasera de Pogačar como si le fuera la vida en ello, y juntos coronaron el Poggio con unos segundos de ventaja sobre el grupo Van der Poel. El descenso hacia San Remo fue un vértigo compartido: dos hombres solos, a más de 80 km/h, sabiendo que la carrera se definiría en los últimos 300 metros de Via Roma.

Ciclistas profesionales en carrera

Via Roma: medio neumático de diferencia

Pogačar lanzó el sprint largo. A 250 metros de la línea tomó la iniciativa por el centro de Via Roma con esa posición aerodinámica que ha perfeccionado en los últimos años. Pidcock se colocó a sotavento, esperando el momento para salir. A 100 metros cambió de línea y aceleró con todo lo que tenía. Durante un instante eterno, las dos bicicletas fueron paralelas.

La foto finish confirmó lo que el ojo humano no podía distinguir: Pogačar por medio neumático. El tiempo oficial marcó 6 horas, 35 minutos y 49 segundos. Detrás, Van Aert lideró al grupo perseguidor para completar el podio a cuatro segundos, demostrando que la caída previa no le había quitado las piernas sino solo la posición.

La carrera de los caídos y los sobrevivientes

La edición 2026 de La Primavera será recordada por el caos. Antes de la caída principal en la aproximación a la Cipressa, un accidente a 55 kilómetros de la salida ya había eliminado a corredores de INEOS Grenadiers y del propio UAE. Las carreteras de la costa ligur, estrechas y con el nerviosismo de 200 ciclistas buscando posición, se convirtieron en un campo minado.

Los equipos que mejor leyeron la carrera fueron UAE y Pinarello-Q36.5. Los primeros mantuvieron la estructura a pesar de perder piezas, con McNulty y Del Toro haciendo un trabajo enorme antes de la Cipressa. Los segundos protegieron a Pidcock de forma impecable hasta el momento decisivo, permitiéndole llegar fresco al mano a mano final. Visma-Lease a Bike pagó caro la caída de Van Aert, que perdió contacto en un momento crítico y solo pudo recortar en la persecución posterior.

Clasificación top 10

Pos.CorredorEquipoTiempo
1Tadej Pogačar (SLO)UAE Team Emirates-XRG6:35'49"
2Tom Pidcock (GBR)Pinarello-Q36.5m.t.
3Wout van Aert (BEL)Visma-Lease a Bike+4"
4Mads Pedersen (DEN)Lidl-Trekm.t.
5Corbin Strong (NZL)NSNm.t.
6Andrea Vendrame (ITA)Jayco-AlUlam.t.
7Jasper Stuyven (BEL)Soudal-QuickStepm.t.
8Mathieu van der Poel (NED)Alpecin-Premier Techm.t.

La Primavera que Pogačar necesitaba

Tadej Pogačar tiene ahora cuatro de los cinco Monumentos en su palmarés. La Milán-San Remo era una de las dos piezas que faltaban, la carrera que se le había resistido durante temporadas en las que ganó prácticamente todo lo demás. Solo le resta la París-Roubaix para completar el set. Su victoria en 2026 llegó de la manera más difícil posible: con el cuerpo golpeado, sin parte de su equipo y frente a un rival que no le dio ni medio metro de respiro.

Tom Pidcock se confirma como el rival más incómodo que puede encontrar Pogačar en las clásicas. Su polivalencia entre carretera, montaña y ciclocross le da una capacidad de reacción que pocos corredores del pelotón pueden igualar. Van der Poel, por su parte, se queda con la espina de no haber podido seguir en el Poggio, aunque su octavo puesto tras la caída habla de una clase que nunca desaparece del todo.

La temporada de clásicas queda lanzada. El próximo capítulo se escribe en los muros de Flandes el 5 de abril y en los adoquines de Roubaix una semana después. Pogačar llega con el hambre saciada en San Remo, pero con la confianza de saber que puede ganar cualquier cosa, en cualquier circunstancia.