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Tapering: Cómo Llegar al Día de la Carrera en Tu Mejor Forma
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Tapering: Cómo Llegar al Día de la Carrera en Tu Mejor Forma

Reducir el volumen un 50% durante dos semanas mejora el rendimiento entre un 2% y un 6%

THPor Tomás Herrera··9 min de lectura

La semana que nadie quiere hacer

Faltan diez días para la carrera objetivo de la temporada. El ciclista ha acumulado meses de entrenamiento, miles de kilómetros, decenas de sesiones de intervalos. La lógica emocional dice que debería seguir entrenando fuerte para llegar al pico. La fisiología dice exactamente lo contrario. Reducir la carga en las semanas previas a una competición —un proceso conocido como tapering— es una de las intervenciones con mayor evidencia científica en el deporte de resistencia, y una de las que más cuesta aceptar psicológicamente.

Según Bosquet, Montpetit, Arvisais y Mujika (2007) en Medicine & Science in Sports & Exercise, un metaanálisis de 27 estudios controlados concluyó que un taper de dos semanas en el que el volumen de entrenamiento se reduce de forma exponencial entre un 41% y un 60%, sin modificar la intensidad ni la frecuencia, es la estrategia más eficiente para maximizar las ganancias de rendimiento. La mejora media fue del 3%, con un rango habitual entre el 0.5% y el 6%. En ciclismo, un 3% de mejora en potencia puede representar varios minutos en una contrarreloj de una hora.

Lo que ocurre dentro del cuerpo cuando dejas de machacar

El tapering no es descanso pasivo. Es una reducción calculada del estrés de entrenamiento que permite al organismo completar procesos adaptativos que estaban en marcha pero bloqueados por la fatiga acumulada. Según Mujika y Padilla (2003) en Medicine & Science in Sports & Exercise, las adaptaciones fisiológicas durante un taper abarcan múltiples sistemas: aumento del volumen plasmático y la concentración de hemoglobina, normalización de los marcadores hormonales (testosterona, cortisol), restauración del glucógeno muscular y hepático, y mejora de la contractilidad de las fibras musculares.

Según Neary, Martin y Quinney (2003) en Medicine & Science in Sports & Exercise, un taper de 7 días en ciclistas entrenados produjo cambios medibles en las propiedades metabólicas de las fibras musculares individuales. Las fibras tipo I aumentaron su actividad enzimática oxidativa, mientras que las fibras tipo II mostraron mayor capacidad glucolítica. El resultado combinado fue una mejora del 5.4% en el rendimiento de una contrarreloj de 20 kilómetros. Esas adaptaciones no ocurren durante el entrenamiento pesado. Ocurren cuando se retira parte de la carga y el cuerpo puede dedicar recursos a reparar y mejorar lo que el entrenamiento dañó de forma controlada.

Tres variables: volumen, intensidad, frecuencia

La ecuación del taper tiene tres componentes, y la evidencia es clara sobre cuál debe cambiar y cuáles deben mantenerse. El volumen total de entrenamiento se reduce entre un 40% y un 60%. La intensidad se mantiene o incluso se incrementa ligeramente, con intervalos cortos a alta potencia incluidos hasta los últimos días antes de la competición. La frecuencia de entrenamiento se reduce marginalmente, no más de un 20%.

Según Mujika y Padilla (2003), mantener la intensidad es la variable más crítica del taper. Los atletas que reducen volumen pero conservan sesiones de intervalos de alta intensidad durante el período de descarga obtienen mejoras superiores a quienes simplemente reducen todo por igual. La razón es que los estímulos de alta intensidad preservan las adaptaciones neuromusculares y cardiovasculares ganadas durante los meses de entrenamiento, mientras que la reducción del volumen permite la recuperación tisular. Un ciclista en taper no deja de hacer intervalos: hace menos kilómetros totales pero mantiene 2 o 3 esfuerzos de calidad por semana.

Ciclista solitario rodando por una carretera abierta en una sesión de baja intensidad

Taper progresivo vs taper escalonado

No todos los tapers son iguales. La evidencia distingue dos formatos principales. El taper escalonado (step taper) reduce el volumen de forma abrupta a un nivel fijo y lo mantiene constante durante todo el período de descarga. El taper progresivo reduce el volumen de forma gradual, ya sea lineal o exponencialmente, a lo largo de los días previos a la competición.

Según Bosquet et al. (2007), los tapers progresivos no lineales —en los que la reducción del volumen es mayor al final del período que al principio— producen mejores resultados que los escalonados. La reducción exponencial rápida, donde el volumen baja de forma acentuada en los primeros días y se estabiliza en un nivel muy bajo en los últimos, fue el formato asociado con las mayores ganancias de rendimiento en el metaanálisis. La explicación es que el taper escalonado puede reducir el volumen demasiado pronto, lo que genera desentrenamiento parcial, o demasiado tarde, lo que no permite la supercompensación completa.

Tipo de taperReducción de volumenPatrónResultado en rendimiento
Escalonado (step)50% desde el día 1ConstanteMejora moderada (1-2%)
Progresivo linealGradual, igual cada díaLinealMejora moderada-alta (2-3%)
Progresivo exponencial rápidoMayor al inicio, mínima al finalExponencialMejora máxima (3-6%)
Progresivo exponencial lentoGradual aceleradaExponencial suaveMejora alta (2-4%)

Sobrecarga antes del taper: el protocolo comprimido

Una variante que ha ganado tracción en la investigación reciente es la combinación de una fase corta de sobrecarga seguida del taper. Según Rønnestad y Vikmoen (2019) en Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, un protocolo comprimido de 11 días —6 días de entrenamiento diario de alta intensidad seguidos de 5 días de taper escalonado— produjo mejoras del 4.0% en VO2max y del 5.0% en potencia pico en 1 minuto en ciclistas de élite. El grupo control, que realizó un taper convencional sin sobrecarga previa, mejoró solo un 0.8% y un 0.9% respectivamente.

El mecanismo propuesto es que la sobrecarga concentrada amplifica la fatiga funcional de forma deliberada, creando un estado de sobreentrenamiento agudo del que el organismo se recupera durante el taper posterior. La supercompensación resultante es mayor que la producida por un taper convencional porque el "hueco" entre fatiga y recuperación es más profundo. Wang, Wang, Gao y Zhong (2023) publicaron en PLoS One un metaanálisis de 14 estudios que confirmó mejoras significativas en el rendimiento de contrarreloj y en el tiempo hasta el agotamiento tras períodos de tapering, reforzando la base de evidencia para la reducción planificada del volumen antes de competiciones.

Este protocolo no es para todos. Requiere la capacidad de absorber una semana de carga muy elevada sin lesionarse, algo que solo es viable para ciclistas con una base sólida de entrenamiento y experiencia gestionando la fatiga. Para un amateur que entrena 8 a 10 horas semanales, una versión moderada podría consistir en una semana de entrenamiento al 120% del volumen habitual seguida de 10 días de reducción progresiva.

Ciclistas pedaleando por una carretera durante una sesión de preparación para competición

Dos semanas antes de la carrera: un plan concreto

Para un ciclista amateur que prepara una Gran Fondo, un cicloturista o una contrarreloj objetivo, la evidencia sugiere el siguiente esquema de taper de 14 días con reducción exponencial del volumen y mantenimiento de la intensidad.

DíaVolumen (% del habitual)Sesión tipo
-1485%Rodaje largo reducido + 3×5min al 100% FTP
-1380%Rodaje aeróbico
-1275%Intervalos: 4×4min al 105% FTP, rec. 3min
-1170%Rodaje suave
-1065%Descanso
-960%Rodaje corto + 3×3min al 105% FTP
-855%Rodaje aeróbico corto
-750%Intervalos: 3×3min al 110% FTP, rec. 3min
-645%Rodaje muy suave
-540%Descanso
-440%Aperturas: 3×1min al 120% FTP + rodaje suave
-335%Rodaje suave 45min
-230%Descanso o 30min muy suave
-120%Activación: 20min suave + 2×30s máximo
0Competición

La progresión del volumen baja del 85% al 20% de forma acelerada. Las sesiones de intensidad aparecen cada 2 o 3 días hasta cuatro días antes de la competición, con esfuerzos cortos que mantienen la activación neuromuscular sin generar fatiga residual. Los últimos dos días son de volumen mínimo, con una breve sesión de activación la víspera que incluye sprints cortos para "despertar" el sistema neuromuscular.

La cabeza no ayuda: por qué cuesta tanto reducir

La mayor barrera para ejecutar un taper efectivo no es fisiológica sino psicológica. El ciclista que ha entrenado 12 a 15 horas semanales durante meses experimenta ansiedad cuando el volumen baja a 6 horas. Aparecen pensamientos de pérdida de forma, de que los rivales estarán entrenando más, de que las piernas se sienten "pesadas" o "dormidas". Esa sensación de piernas cargadas durante los primeros días del taper es normal y esperada: refleja el proceso de reparación muscular en curso, no una pérdida de fitness.

La evidencia dice que la forma física aeróbica no se deteriora de forma significativa en las primeras dos semanas de reducción del volumen siempre que se mantenga la intensidad. El VO2max es estable durante al menos 14 a 21 días con carga reducida. La potencia a umbral de lactato puede incluso mejorar durante el taper si se conservan los estímulos de calidad. Lo que sí se pierde con un taper demasiado largo —más de tres semanas— es la eficiencia metabólica y parte de las adaptaciones periféricas, razón por la cual la evidencia sitúa el rango óptimo entre 8 y 14 días para ciclistas.

El error de no hacer nada la última semana

El extremo opuesto también falla. Un ciclista que deja de entrenar por completo los 7 días previos a la competición llega al día de la carrera con piernas descansadas pero un sistema neuromuscular adormecido. La activación muscular, la coordinación intermuscular y la capacidad de producir potencia de forma rápida se deterioran sin estímulos regulares. Según Mujika y Padilla (2003), la frecuencia de entrenamiento no debe reducirse más de un 20% durante el taper, y las sesiones deben incluir esfuerzos breves a intensidades iguales o superiores a las de competición.

El taper óptimo es un ejercicio de precisión, no de inactividad. Se trata de reducir el estrés total sobre el organismo mientras se mantienen las señales que preservan la capacidad de rendimiento agudo. El ciclista que llega al día de la carrera habiendo ejecutado un taper disciplinado —con menos kilómetros pero con intervalos de calidad hasta el final— tendrá piernas frescas y un sistema neuromuscular preparado para responder. Ese margen del 2% al 6% que la ciencia documenta no se obtiene entrenando más en los últimos días. Se obtiene confiando en el trabajo acumulado y dando al cuerpo el tiempo justo para expresarlo.