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Periodización Nutricional para Ciclistas: Combustible Según la Demanda
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Periodización Nutricional para Ciclistas: Combustible Según la Demanda

El modelo 'fuel for the work required' ajusta los carbohidratos al objetivo de cada sesión, no al día de la semana

MVPor Martín Velasco··9 min de lectura

Combustible para el trabajo requerido, no para el día del calendario

Impey y colaboradores publicaron en 2018 en el Journal of Sports Sciences el marco teórico que reformuló la forma en que los atletas de resistencia piensan sobre los carbohidratos. El concepto se resume en una frase: "fuel for the work required". La ingesta de carbohidratos no debería ser constante a lo largo de la semana ni depender de reglas fijas, sino ajustarse sesión a sesión según el objetivo del entrenamiento. Una salida de recuperación de 90 minutos a baja intensidad no necesita la misma carga de glucógeno que una serie de intervalos de umbral.

Este planteamiento rompió con la tradición de prescribir una cantidad fija de carbohidratos por kilogramo de peso corporal para todos los días de entrenamiento. El modelo de Impey et al. propone que algunas sesiones se ejecuten deliberadamente con baja disponibilidad de carbohidratos para estimular adaptaciones celulares específicas, mientras que otras se ejecuten con disponibilidad alta para sostener la calidad y la intensidad del trabajo. La periodización nutricional no es comer menos: es comer distinto según lo que se busca en cada sesión.

La base fisiológica del modelo descansa en la activación de la AMPK y la señalización de PGC-1α, dos reguladores maestros de la biogénesis mitocondrial. Cuando el músculo trabaja con reservas bajas de glucógeno, estas vías se activan con mayor intensidad que cuando trabaja con reservas llenas. El resultado, tras semanas de entrenamiento periodizado, es un músculo con mayor densidad mitocondrial y mayor capacidad de oxidar grasas como combustible.

Train low, compete high: la estrategia que separa adaptación de rendimiento

El concepto "train low, compete high" resume la lógica operativa de la periodización nutricional. Entrenar con baja disponibilidad de glucógeno potencia las adaptaciones mitocondriales y la capacidad de utilización de grasas. Competir con depósitos de glucógeno llenos maximiza el rendimiento, porque la disponibilidad de carbohidratos es el factor limitante de la intensidad sostenible en esfuerzos de competición.

Burke y colaboradores sistematizaron en 2018 esta estrategia en sus recomendaciones publicadas en el Journal of Sports Sciences. La ingesta de carbohidratos varía según la fase de la temporada y el tipo de sesión. En la fase base, con predominio de volumen a baja intensidad, una ingesta de 3 a 5 gramos de carbohidratos por kilogramo de peso corporal cubre las demandas sin saturar los depósitos. En la fase de construcción (build), con sesiones de mayor intensidad, el rango sube a 5 a 7 g/kg. En competición, donde cada vatio cuenta, la recomendación alcanza los 8 a 12 g/kg en los días previos y durante el evento.

Para un ciclista de 70 kg, esas cifras se traducen en rangos concretos. En fase base, entre 210 y 350 gramos de carbohidratos diarios. En fase build, entre 350 y 490 gramos. En competición, entre 560 y 840 gramos. La diferencia entre el extremo inferior de la fase base y el superior de la competición es de cuatro veces más carbohidratos, una variación que refleja lo distinta que es la demanda metabólica entre rodar tres horas a ritmo conversacional y disputar una etapa de montaña.

Fase de temporadaCHO (g/kg/día)CHO para 70 kg (g/día)Objetivo principal
Base3–5210–350Adaptación aeróbica, oxidación de grasas
Build5–7350–490Sostener intensidad, calidad de intervalos
Competición8–12560–840Máximo rendimiento, depósitos llenos

Sleep low: la versión más agresiva del train low

Marquet y colaboradores publicaron en 2016 en Medicine & Science in Sports & Exercise un estudio que llevó el concepto de train low un paso más allá. El protocolo "sleep low" consiste en realizar una sesión de alta intensidad por la tarde, cenar con una ingesta muy baja en carbohidratos, dormir con los depósitos de glucógeno parcialmente vacíos y realizar una sesión de baja a moderada intensidad a la mañana siguiente en ayunas o con mínima ingesta de carbohidratos.

Los resultados fueron llamativos. Después de tres semanas, el grupo sleep low mejoró su rendimiento en una prueba de ciclismo supramáximo un 3.2% más que el grupo control que consumió la misma cantidad total de carbohidratos pero distribuida de forma uniforme. Ambos grupos ingirieron exactamente las mismas calorías y los mismos gramos de carbohidratos al final de cada día. La única diferencia fue cuándo los consumieron en relación con las sesiones de entrenamiento.

El protocolo de Marquet demostró que la distribución temporal de los carbohidratos puede ser tan relevante como la cantidad total. La sesión vespertina de alta intensidad vacía parcialmente los depósitos de glucógeno muscular. La cena baja en carbohidratos impide su repleción durante la noche. La sesión matutina se ejecuta en un estado de baja disponibilidad que amplifica la señalización molecular para adaptaciones mitocondriales. El ciclista entrena con el tanque medio vacío cuando el objetivo es adaptar, y lo llena cuando el objetivo es rendir.

Plato saludable con arroz, carne y verduras representando una comida de recuperación post-entrenamiento

Los riesgos que la periodización agresiva no puede ignorar

Entrenar con baja disponibilidad energética tiene un límite que no se debe cruzar. La LEA (Low Energy Availability) se produce cuando la ingesta calórica no cubre el gasto energético del ejercicio más las necesidades basales del organismo. Si la periodización nutricional se combina con restricción calórica, ya sea intencional para perder peso o accidental por mala planificación, el ciclista puede caer en el síndrome RED-S (Relative Energy Deficiency in Sport).

El RED-S afecta la función endocrina, ósea, inmunológica, cardiovascular y psicológica. En ciclistas, se manifiesta como descenso de la testosterona, pérdida de densidad ósea, mayor incidencia de infecciones respiratorias, alteraciones del estado de ánimo y, paradójicamente, empeoramiento del rendimiento que la restricción buscaba mejorar. La línea entre "train low" y "undertrained and underfueled" puede ser más delgada de lo que parece, especialmente en ciclistas que combinan alto volumen de entrenamiento con objetivos de composición corporal.

La recomendación de Burke et al. (2018) es explícita en este punto: las sesiones train low deben compensarse con sesiones train high dentro de la misma semana. El balance energético total debe mantenerse neutro o ligeramente positivo. Reducir los carbohidratos en torno a una sesión específica no equivale a reducir la ingesta total. El ciclista que hace sleep low el martes y el jueves debe asegurarse de que el miércoles y el viernes consume suficiente energía para cubrir la deuda metabólica acumulada.

De la teoría al pelotón: la periodización en atletas de élite

Stellingwerff publicó en 2012 en el International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism un estudio de caso que documentó la aplicación práctica de la periodización nutricional en atletas de resistencia de élite. El trabajo demostró que los atletas de alto rendimiento ya manipulaban intuitivamente su ingesta de carbohidratos antes de que la ciencia formalizara el concepto, consumiendo menos en días de volumen fácil y más en días de sesiones clave y competiciones.

Lo que Stellingwerff aportó fue la cuantificación precisa de esas variaciones. Los atletas documentados consumían entre 3 y 4 g/kg en días de recuperación y entre 8 y 10 g/kg en días de competición o sesiones de calidad. La variación no era caprichosa ni basada en sensaciones: respondía a un plan nutricional integrado con el plan de entrenamiento, donde cada sesión tenía un objetivo metabólico definido y una prescripción nutricional acorde.

La transferencia al ciclismo amateur requiere simplificar el modelo sin perder su esencia. Un ciclista que entrena cinco días a la semana puede aplicar train low en dos sesiones de baja intensidad (rodajes de recuperación, sesiones de técnica) y asegurar disponibilidad alta de carbohidratos en las dos o tres sesiones de calidad (intervalos, tempo, salidas largas a ritmo). No necesita pesar cada gramo de arroz ni calcular porcentajes exactos de glucógeno: necesita entender que la sesión fácil del martes y la serie de intervalos del jueves requieren combustibles diferentes.

Recomendaciones prácticas para implementar la periodización

El primer paso es clasificar las sesiones de entrenamiento por objetivo. Las sesiones de alta intensidad (intervalos de umbral, VO2max, sprints) requieren disponibilidad alta de carbohidratos antes, durante y después. Las sesiones de baja a moderada intensidad (rodajes de zona 2, recuperación activa) son candidatas para ejecutarse con baja disponibilidad. Las sesiones largas de fondo presentan un caso mixto: iniciar con disponibilidad moderada y permitir que la depleción progresiva del glucógeno durante las últimas horas active las vías de adaptación.

El segundo paso es ajustar la ingesta alrededor de cada sesión, no del día completo. Un desayuno reducido en carbohidratos antes de un rodaje matutino de zona 2 es una aplicación del train low. Una carga de 80 a 100 gramos de carbohidratos en las dos horas previas a una serie de intervalos de umbral es una aplicación del train high. La cena posterior a la sesión de intervalos debe reponer el glucógeno consumido con arroz, pasta, patata o pan en cantidades generosas.

El tercer paso, y el más frecuentemente omitido, es monitorizar las señales de alerta de LEA. Fatiga persistente que no mejora con descanso, descenso del rendimiento a lo largo de semanas, alteraciones del sueño, irritabilidad, pérdida de la menstruación en ciclistas mujeres, o mayor frecuencia de resfriados son indicadores de que el balance energético se ha inclinado demasiado hacia el déficit. En ese punto, la prioridad deja de ser la periodización y pasa a ser la recuperación del estado energético, aumentando la ingesta total hasta que los síntomas remitan.

La periodización nutricional no es una dieta restrictiva con nombre científico. Es una estrategia de distribución de carbohidratos que respeta las demandas de cada sesión y protege la salud del ciclista. Aplicada con planificación, permite extraer más adaptación de cada hora de entrenamiento sin sacrificar la capacidad de rendir cuando la carrera lo exige.