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El doble umbral noruego llega al ciclismo profesional
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El doble umbral noruego llega al ciclismo profesional

Olav Aleksander Bu, entrenador de los campeones olímpicos Blummenfelt e Iden, llegó a Uno-X Mobility en noviembre de 2024 con el método que controla la intensidad por lactato y divide el día en dos sesiones submáximas

THPor Tomás Herrera12min de lectura

El momento en que el triatlón entró al pelotón

El 1 de noviembre de 2024, Olav Aleksander Bu firmó como director técnico de Uno-X Mobility, el equipo noruego que compite en el World Tour. Bu es el entrenador que convirtió a Kristian Blummenfelt en campeón olímpico en Tokio 2021 y a Gustav Iden en campeón mundial de larga distancia. La herramienta metodológica central que usó en ambos casos se llama doble umbral, y ahora tiene su primera prueba real sobre ruedas de 700c en el pelotón profesional.

La llegada de Bu no fue secreta ni sutil. Thor Hushovd, director general del equipo y excampeón mundial de ciclismo, la anunció con claridad: "La idea es que entre con ojos nuevos y frescos, y vea qué se puede hacer diferente. Tiene un tipo de experiencia distinto y es un tipo extremadamente inteligente." Bu, por su parte, fijó el tono desde el inicio: "Una sesión de doble umbral es solo una herramienta en la caja del entrenador. Lo que hago aquí es mirar qué herramientas podemos usar para dar el siguiente paso. Puede ser doble umbral para algunos corredores en algunas aplicaciones, pero no para todos."

Marius Bakken: el médico que midió su propio lactato 5.500 veces

El doble umbral no nació en un laboratorio académico. Lo construyó Marius Bakken, ex-atleta noruego que tiene el récord nacional de 5.000 metros con 13:06, a partir de una crisis personal: entre 1996 y 1998, entrenando con Peter Coe —padre de Sebastian Coe— su rendimiento se estancó. Bakken empezó a pincharse el lóbulo de la oreja cada pocos minutos durante sus sesiones de entrenamiento, acumulando más de 5.500 mediciones de lactato a lo largo de su carrera. El dato resultante fue tan contraintuitivo que tardó años en convencer a otros entrenadores.

La federación noruega de atletismo y el instituto Olympiatoppen iniciaron en 1998 un programa de monitoreo de lactato en corredores de élite que confirmó lo que Bakken observaba en sí mismo: los atletas que rendían más en competición no eran los que acumulaban más trabajo a intensidades muy altas, sino los que acumulaban más trabajo en una franja moderada, sin sobrepasarla nunca. El umbral anaeróbico —la frontera entre lo que el cuerpo puede sostener y lo que lo desequilibra— era el límite que había que tocar repetidamente sin cruzar.

Qué es el doble umbral, exactamente

La estructura es tan simple en su descripción como exigente en su ejecución. Dos veces por semana, el atleta entrena dos veces al día con una separación de seis a ocho horas entre sesiones: una sesión matutina y una vespertina. Cada sesión consiste en intervalos cuya intensidad se controla mediante pruebas de lactato cada una a tres repeticiones. El objetivo es mantener la concentración de lactato sanguíneo entre 2,0 y 4,5 mmol/L —nunca por encima de ese rango— durante todo el bloque de trabajo. En ciclismo, eso corresponde aproximadamente a Z3 (76-90% FTP) en el límite inferior y al inicio de Z4 (91-105% FTP) como máximo permitido, aunque los valores exactos dependen de la bioquímica individual de cada atleta.

La sesión matutina emplea intervalos más largos, típicamente de seis a diez minutos, que sirven para preparar el tejido muscular con un estímulo moderado antes de que aparezca la acidosis profunda. La sesión vespertina usa intervalos más cortos —entre 45 segundos y tres minutos—, más rápidos dentro de la misma banda de lactato. Bakken describe el conjunto como "una sesión larga con un descanso funcional en el medio": el período entre sesiones no es recuperación total, sino una pausa que permite que el lactato descienda y el sistema nervioso central se reequilibre sin que la adaptación muscular se enfríe.

Tres modelos, tres filosofías distintas

Para entender el doble umbral, hay que situarlo frente a los dos paradigmas que dominan el entrenamiento de resistencia profesional. El modelo polarizado —formulado por el fisiólogo Stephen Seiler tras analizar los diarios de entrenamiento de cientos de atletas de élite (Seiler, 2010, PMID 20861519)— propone que alrededor del 80% del volumen total se realiza a intensidad baja (Z1-Z2, inferior a 2 mmol/L de lactato) y el 20% restante a intensidad alta (Z5-Z6, por encima del umbral anaeróbico). La zona media —entre 2 y 4 mmol/L— se minimiza deliberadamente porque acumula fatiga sin dar los beneficios de adaptación de las zonas extremas. Stöggl y Sperlich (2014, PMID 24550842) confirmaron experimentalmente que el modelo polarizado produce mejoras superiores en VO2max y economía de movimiento frente al entrenamiento puramente en umbral o puramente de alto volumen.

El sweet-spot —el segundo modelo predominante en ciclismo amateur y semiprofesional— trabaja a una potencia equivalente al 88-93% del FTP, con la idea de acumular un estímulo suficientemente alto sin llegar al agotamiento de los intervalos de zona alta. El problema es que el FTP como referencia no ancla la intensidad metabólica real: un ciclista con un perfil metabólico desfavorable puede superar los 5-6 mmol/L de lactato trabajando al 90% del FTP, lo que técnicamente lo sitúa en territorio de entrenamiento de alta intensidad con todas sus consecuencias en recuperación.

El doble umbral abandona las zonas basadas en potencia como referencia principal. La variable de control es el lactato medido en tiempo real. Si la concentración sube por encima de 4,5 mmol/L, el atleta reduce el esfuerzo o termina el bloque. Esta precisión tiene un coste: exige un medidor de lactato portátil, tiras reactivas y la disciplina de detenerse a mitad de un intervalo para realizar la punción.

Distribución de intensidad: tres modelos de entrenamiento

Seiler (2010), Stöggl & Sperlich (2014), Tønnessen et al. (2024)

La evidencia científica disponible

Casado, Foster, Bakken y Tjelta publicaron en 2023 en el International Journal of Environmental Research and Public Health (PMID 36900796) la revisión más completa sobre la base fisiológica del método. Los autores proponen que el entrenamiento guiado por lactato en zona sub-umbral activa simultáneamente las vías de señalización AMPK y de calcio intracelular, los dos detonadores principales de la biogénesis mitocondrial. En un entrenamiento de alta intensidad, la vía AMPK se satura con rapidez y la célula entra en un estado de estrés que inhibe la síntesis proteica durante varias horas. En el doble umbral, la intensidad es suficientemente alta para activar ambas vías, pero suficientemente moderada para que el proceso de adaptación no quede interrumpido por la acidosis. El resultado, según los autores, es que el atleta puede repetir el estímulo dos veces en el mismo día y cuatro a seis veces por semana sin la acumulación de fatiga que acompañaría un volumen equivalente de entrenamiento de alta intensidad.

Tønnessen, Sandbakk, Seiler y Haugen (2024, PMID 39012575), en una revisión publicada en Sports Medicine, documentaron que la mitad de los entrenadores de élite en deportes de resistencia nórdicos ya han adoptado sesiones de doble umbral en sus programas semanales. El dato es relevante porque hasta hace una década el método era considerado una excentricidad de Bakken; hoy es una práctica estándar en el atletismo de fondo noruego y está expandiéndose hacia el esquí de fondo, el biatlón y, ahora, el ciclismo.

Lo que la literatura científica todavía no ha resuelto es si el beneficio del doble umbral supera de forma medible al del modelo polarizado en ciclistas de alto rendimiento. Los estudios disponibles son principalmente descriptivos —qué hacen los campeones— o corresponden a atletismo de fondo, donde la mecánica de la fatiga muscular difiere de la del ciclismo. Bu mismo ha sido cauteloso al respecto: "Analizamos el ciclismo tal como es ahora y buscamos dónde están los siguientes pasos más obvios."

Uno-X como laboratorio real

Uno-X Mobility lleva varias temporadas desarrollando una identidad metodológica diferenciada en el World Tour. El equipo ya contaba con un departamento de rendimiento activo antes de la llegada de Bu, y el director técnico noruego ha dicho públicamente que no planea desmantelar lo que funcionaba. Lo que sí está incorporando, según los reportes de Velo y TRI247, es el análisis sistemático de qué herramientas del método noruego tienen transferencia directa al rendimiento en carretera. El doble umbral, con sus requisitos de sesiones dobles diarias, choca con la realidad del ciclismo profesional: un ciclista de World Tour corre entre 70 y 85 días de competición al año, lo que fragmenta el calendario de entrenamiento de forma que el atletismo de fondo no conoce.

La apuesta de Uno-X tiene lógica desde otro ángulo. El equipo noruego compite con presupuesto inferior al de los grandes colosos del World Tour —UAE Team Emirates, Visma-Lease a Bike, Ineos— y necesita extraer rendimiento de sus ciclistas por la vía metodológica más que por la vía del fichaje de estrellas. Si el doble umbral permite elevar el techo fisiológico de un corredor sin incrementar su carga de alto riesgo, el argumento de coste-beneficio es sólido.

Aplicación para el ciclista amateur: requisitos y límites reales

El doble umbral en su versión ortodoxa exige al menos tres recursos que la mayoría de ciclistas amateurs no tienen: un lactámetro portátil con tiras reactivas (los modelos más usados en el deporte, como el Lactate Scout o el Lactate Pro 2, cuestan entre 300 y 500 euros más el consumible), tiempo suficiente para entrenar dos veces al día, y una base aeróbica ya consolidada de al menos ocho a doce meses de predominio en Z1-Z2. Sin esa base, el sistema mitocondrial no está preparado para procesar el estímulo repetido del doble umbral sin acumular fatiga crónica.

Para el ciclista amateur que no dispone de lactámetro, existe una versión aproximada del método basada en la respiración. La intensidad objetivo del doble umbral corresponde a un estado en el que se pueden pronunciar frases cortas —cuatro o cinco palabras— pero no mantener una conversación fluida. En cuanto la respiración impide completar esas frases, la intensidad supera el límite del método. Es un proxy impreciso, pero en la práctica sitúa al ciclista en un rango de lactato más cercano al noruego que el 90% del FTP sin medición.

DíaSesiónDuraciónZona/IntensidadDescripción
LunesRecuperación60 minZ1 (<55% FTP)Rodadura suave, lactato objetivo <1,5 mmol/L
Martes mañanaDoble umbral A75 minZ3 (76-90% FTP)5×8 min con 2 min recuperación, lactato 2,5-3,5 mmol/L
Martes tardeDoble umbral B60 minZ3 (80-90% FTP)10×3 min con 1 min recuperación, mismo rango de lactato
MiércolesBase aeróbica90-120 minZ2 (55-75% FTP)Volumen a intensidad estable, <2 mmol/L
Jueves mañanaDoble umbral A75 minZ3 (76-90% FTP)4×10 min con 2 min recuperación
Jueves tardeDoble umbral B60 minZ3 (80-90% FTP)8×4 min con 90 seg recuperación
ViernesRecuperación45 minZ1 (<55% FTP)Movilidad y baja carga
SábadoFondo180-240 minZ1-Z2Gran parte del volumen semanal, sin superar Z2
DomingoDescanso o Z10-60 minZ1Según sensaciones

Las señales de sobreentrenamiento con el doble umbral son más silenciosas que con el entrenamiento de alta intensidad. El primero en aparecer suele ser el deslizamiento de lactato: el ciclista mantiene la misma potencia que la semana anterior, pero el lactámetro marca valores 0,5-1,0 mmol/L superiores a los habituales. Después llega la pérdida de capacidad para sostener la potencia hacia el final de las series, seguida de una frecuencia cardíaca matutina elevada en uno a dos pulsaciones respecto al promedio de la semana previa. En cuanto aparecen dos de estas señales simultáneamente, la respuesta correcta no es descansar un día, sino hacer una semana completa de descarga con volumen reducido al 50% y sin dobles sesiones.

Las preguntas que siguen abiertas

El doble umbral lleva treinta años refinándose en el atletismo noruego y apenas doce meses con presencia formal en el ciclismo de competición. No se sabe todavía si las adaptaciones que produce —principalmente mitocondrias más eficientes y una mayor capacidad de tamponar lactato a intensidades submáximas— tienen la misma magnitud en ciclistas que en corredores de fondo, dado que el ciclismo exige esfuerzos explosivos repetidos y cambios de ritmo que el atletismo de fondo no contempla de la misma forma. La zona donde se acumula el trabajo del doble umbral es precisamente aquella en la que los ataques y las subidas duras de carrera no ocurren.

Bu ha dejado claro que no pretende resolver esas preguntas con dogma, sino con datos. "Hay todavía frutos bajos que se pueden alcanzar", dijo al anunciar su llegada a Uno-X. Si Bakken tardó casi una década en convencer al atletismo noruego, es razonable que el ciclismo necesite al menos dos o tres temporadas para saber si el método viaja bien en bicicleta.

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Tomás Herrera

Metodologías y planificación del entrenamiento

La firma editorial de entrenamiento. Analiza periodización, intervalos, potencia y las tendencias que pasan del pelotón profesional al ciclista de a pie, siempre con base en la evidencia. Contenido asistido por IA y revisado por el equipo editorial.

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