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Fuerza en Pretemporada: El Bloque Que Transforma Tu Pedaleo
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Fuerza en Pretemporada: El Bloque Que Transforma Tu Pedaleo

Rønnestad demostró que 25 semanas de fuerza mejoran la potencia media un 7% sin aumentar el peso corporal

THPor Tomás Herrera9min de lectura

La ventana que la mayoría desperdicia

Rønnestad y colaboradores demostraron que 25 semanas de fuerza pesada mejoran la potencia media en un 7% sin aumentar el peso corporal. Pero esas ganancias solo se construyen cuando hay margen de recuperación. Noviembre a enero en el hemisferio norte, mayo a julio en el hemisferio sur: son los meses donde el volumen en bicicleta cae al mínimo, las competiciones quedan lejos y el cuerpo puede absorber un estímulo diferente al del pedaleo. La pretemporada es el único momento del año donde un ciclista puede entrenar fuerza máxima con la frecuencia y la intensidad necesarias para producir adaptaciones neuromusculares reales. Intentar meter sesiones pesadas de sentadilla en plena fase de competición, cuando el cuerpo ya está absorbiendo 15 horas semanales de ciclismo, es una receta para la lesión o el sobreentrenamiento.

La lógica fisiológica es directa. Cuando el volumen en bici es bajo, limitado a rodajes en Z1-Z2 (<75% FTP) de 3 a 5 horas semanales, el sistema musculoesquelético tiene capacidad de recuperación disponible. Esa capacidad es la que permite tolerar cargas de gimnasio que en temporada serían insostenibles. El ciclista que aprovecha estos meses para construir fuerza entra en la fase de Build con un motor más potente sin haber sacrificado su base aeróbica.

Lo que dice la evidencia

Rønnestad et al. (2010) publicaron en European Journal of Applied Physiology uno de los estudios más influyentes sobre fuerza en ciclismo. Durante 25 semanas, un grupo de ciclistas bien entrenados combinó entrenamiento de fuerza pesada con su programa habitual en bici. El grupo de fuerza mejoró la potencia media en un 7% comparado con el grupo de control que solo pedaleó. La potencia en esfuerzos de 5 minutos subió un 8.5%. Y el dato que desmonta el mito más extendido: no hubo aumento significativo de masa corporal. Los ciclistas se hicieron más fuertes sin hacerse más pesados.

Cinco años después, Rønnestad et al. (2015) publicaron un seguimiento en Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports que respondía a la pregunta lógica: ¿qué pasa cuando termina la pretemporada? Los ciclistas que mantuvieron una sola sesión semanal de fuerza durante la temporada competitiva preservaron las ganancias de potencia obtenidas en pretemporada. Los que abandonaron el gimnasio por completo perdieron progresivamente esas mejoras a lo largo de 12 semanas. El mensaje era claro: construir fuerza en pretemporada y mantenerla con una sesión semanal durante la temporada.

Atleta realizando sentadilla con barra en rack de gimnasio

Cuatro fases, una progresión

La periodización de la fuerza en pretemporada sigue una secuencia de cuatro fases que preparan al sistema neuromuscular de forma progresiva. Saltar fases o empezar directamente con cargas pesadas es la vía rápida hacia una lesión de rodilla o espalda baja. Cada fase tiene un objetivo fisiológico específico y una duración mínima para que las adaptaciones se consoliden.

La primera fase es la adaptación anatómica, que dura entre 2 y 3 semanas. El objetivo es preparar tendones, ligamentos y tejido conectivo para las cargas que vendrán después. Se trabaja con series de 15 repeticiones al 50-60% del máximo estimado, priorizando la técnica y el rango de movimiento completo. Un ciclista que lleva meses sin pisar un gimnasio necesita estas semanas para que sus rodillas, caderas y espalda baja se acostumbren a soportar carga externa.

La segunda fase es la hipertrofia funcional, de 3 a 4 semanas. Aquí el volumen sube a 3-4 series de 8 a 12 repeticiones al 65-75% del máximo. El objetivo no es ganar tamaño muscular como un culturista, sino aumentar la sección transversal de las fibras tipo IIa, las fibras rápidas resistentes a la fatiga que contribuyen a la potencia sostenida en ciclismo. El aumento de masa muscular en esta fase es mínimo si la nutrición se mantiene en norma calórica.

La tercera fase es la fuerza máxima, el corazón del programa, que se extiende entre 4 y 6 semanas. Las cargas suben al 80-90% del máximo, las repeticiones bajan a 3-6 por serie, y las series aumentan a 4-5. Aquí es donde ocurren las adaptaciones neuromusculares que mejoran la capacidad de reclutar unidades motoras de forma eficiente. El ciclista no está intentando levantar pesos récord; está enseñando a su sistema nervioso a activar más fibras musculares de forma coordinada.

La cuarta fase es la conversión a potencia, de 2 a 3 semanas. La carga baja al 60-70% pero la velocidad de ejecución aumenta. Series de 6 a 8 repeticiones ejecutadas de forma explosiva, con énfasis en la fase concéntrica rápida. Esta fase traduce la fuerza máxima adquirida en potencia aplicable al pedal: la capacidad de generar fuerza a alta velocidad, que es exactamente lo que ocurre en un sprint, una arrancada en grupo o una subida a ritmo.

Los ejercicios que mueven la aguja

No todos los ejercicios de gimnasio tienen la misma transferencia al ciclismo. Los movimientos multiarticulares de cadena posterior y extensión de rodilla son los que mayor correlación muestran con la potencia en el pedal. La sentadilla trasera es el ejercicio rey por su activación simultánea de cuádriceps, glúteos e isquiotibiales en un patrón que replica parcialmente la mecánica del pedaleo en fase de empuje.

El peso muerto trabaja la cadena posterior de forma integral, desde los isquiotibiales hasta los erectores espinales, fortaleciendo la capacidad del ciclista para mantener una posición estable sobre la bici durante esfuerzos prolongados. El press de pierna permite trabajar con cargas altas en un patrón de extensión de rodilla con menor demanda técnica que la sentadilla, útil para ciclistas con limitaciones de movilidad en tobillo o cadera. El step-up unilateral corrige asimetrías de fuerza entre piernas, un problema frecuente en ciclistas que pedalean miles de kilómetros al año con una pierna dominante.

El hip thrust aísla los glúteos, el grupo muscular más potente del cuerpo y el principal generador de fuerza en el pedaleo entre las 12 y las 5 del reloj del ciclo de pedalada. Las elevaciones de pantorrilla completan el trabajo de la cadena inferior, fortaleciendo el gastrocnemio y el sóleo que transmiten la fuerza al pedal a través del tobillo.

Barra con discos de peso en rack de sentadillas en un gimnasio

Plan de 8 semanas

El siguiente plan cubre las cuatro fases de periodización con una progresión diseñada para un ciclista que tiene acceso a gimnasio 2-3 veces por semana durante la pretemporada. Las sesiones en bici durante este período son de baja intensidad, limitadas a Z1-Z2, con el objetivo de mantener la base aeróbica sin competir con la recuperación del trabajo de fuerza.

SemanaFaseEjercicios principalesSeries x RepsCarga (% 1RM)Sesiones bici
1Adaptación anatómicaSentadilla, press pierna, step-up, hip thrust, pantorrillas3x1550%3x Z1 (1h)
2Adaptación anatómicaSentadilla, peso muerto, press pierna, step-up, hip thrust, pantorrillas3x1555-60%3x Z1 (1h)
3HipertrofiaSentadilla, peso muerto, press pierna, step-up, hip thrust3x1265%3x Z1-Z2 (1h15)
4HipertrofiaSentadilla, peso muerto, press pierna, step-up, hip thrust4x1070%3x Z1-Z2 (1h15)
5HipertrofiaSentadilla, peso muerto, press pierna, hip thrust4x875%2x Z1-Z2 (1h30)
6Fuerza máximaSentadilla, peso muerto, press pierna, hip thrust4x582%2x Z1-Z2 (1h30)
7Fuerza máximaSentadilla, peso muerto, press pierna, hip thrust5x485-88%2x Z1-Z2 (1h30)
8Conversión a potenciaSentadilla explosiva, step-up explosivo, hip thrust, saltos al cajón3x660-65% (explosivo)3x Z1-Z2 (1h30)

Las sesiones de gimnasio deben programarse con al menos 6 horas de separación respecto a las sesiones en bici. Si el ciclista entrena por la mañana en bici, la sesión de fuerza va por la tarde, o viceversa. En semanas donde la recuperación se complique, es preferible eliminar una sesión en bici antes que una sesión de fuerza, ya que en pretemporada la prioridad es el estímulo de fuerza.

La compatibilidad que preocupa a todos

La pregunta que más se repite entre ciclistas que consideran el gimnasio es si levantar pesas los hará más pesados. Rønnestad abordó esta cuestión directamente en su estudio de 2010. Los ciclistas del grupo de fuerza no mostraron un aumento significativo de masa corporal tras 25 semanas de entrenamiento combinado. La razón fisiológica es que las adaptaciones primarias del entrenamiento de fuerza en ciclistas ya entrenados son neuromusculares, no hipertróficas. El sistema nervioso aprende a reclutar más unidades motoras y a coordinar su activación de forma más eficiente, sin necesidad de construir músculo adicional en cantidades relevantes para la báscula.

El volumen de entrenamiento aeróbico concurrente también limita la hipertrofia. El efecto de interferencia descrito por Hickson en 1980, donde el entrenamiento de resistencia simultáneo atenúa las ganancias de masa muscular, trabaja a favor del ciclista en este caso. Las señales moleculares activadas por las sesiones en bici (AMPK, PGC-1α) frenan parcialmente las vías de síntesis proteica (mTOR) que producirían hipertrofia en un programa de fuerza puro. El resultado neto es un ciclista con mayor capacidad de producir fuerza por kilogramo de peso corporal, exactamente lo que se necesita para subir puertos más rápido.

Después de la pretemporada

El error más costoso es abandonar el gimnasio cuando empieza la temporada. Rønnestad et al. (2015) demostraron que una sola sesión semanal de mantenimiento, con 2-3 series de 4-6 repeticiones al 80-85% del máximo en sentadilla y peso muerto, es suficiente para preservar las ganancias de fuerza durante toda la temporada competitiva. Esta sesión puede ubicarse en un día de recuperación activa, lejos de las sesiones clave de intervalos, y no debería durar más de 30-40 minutos incluyendo calentamiento.

Los ciclistas que sí mantuvieron esa sesión semanal en el estudio de Rønnestad mostraron un rendimiento superior en pruebas de potencia de 5 minutos y 30 minutos al final de la temporada comparados con los que dejaron la fuerza por completo. La diferencia fue estadísticamente significativa y prácticamente relevante: no se trata de un margen teórico, sino de vatios reales que se manifiestan en la carretera. Construir fuerza en pretemporada lleva semanas de trabajo disciplinado. Mantenerla requiere una sesión semanal y la voluntad de no abandonar el gimnasio cuando la bici empieza a pedir más horas.

Sobre el autor

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Tomás Herrera

Metodologías y planificación del entrenamiento

La firma editorial de entrenamiento. Analiza periodización, intervalos, potencia y las tendencias que pasan del pelotón profesional al ciclista de a pie, siempre con base en la evidencia. Contenido asistido por IA y revisado por el equipo editorial.

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